Para el momento del inicio de A.A. en Cuba es conveniente recordar que la literatura de A.A. llegaba, en lo fundamental, desde México, pues además de ser los que apadrinaban a Cuba, fueron los mexicanos los primeros traductores de literatura de A.A., del inglés al español, durante las décadas de 1950 y 1960. También llegaba literatura a Cuba, en menor cantidad, procedente de Estados Unidos pues cuando la World Service tuvo su propio departamento de traducciones, dispuso de literatura en idioma español. Lo verdaderamente importante es consignar que la literatura llegaba a Cuba por muy diferentes vías y en calidad de donación, por tanto, es este otro renglón para agradecer infinitamente a los a.a.s mexicanos, que generaron un movimiento bastante fuerte, no solo para venir a Cuba a apoyar a los primeros grupos, sino para reunir literatura de A.A. y traerla. Por otro lado, hay que considerar las grandes limitaciones que tenía Cuba para enfrentar su propia gestión editorial e incluso para comprar literatura en el exterior dadas las limitaciones de fondos de la agrupación y la ausencia de instalaciones y recursos para la impresión de materiales.
De este modo se mantuvo la llegada de literatura por donación de México hasta la X Conferencia Cubana celebrada en el año 2009, en la cual se asienta por primera vez la adquisición de literatura comprada a México, aun cuando en ese año una parte de la literatura fue adquirida y México mantuvo otra parte por donación. Es muy importante el paso de compra de la literatura por la O.S.G. cubana en tanto marca un nuevo escalón en el crecimiento y fortaleza de la comunidad y su estructura y logra el cumplimiento de la responsabilidad administrativa referida en el 1º y en el 6º Concepto.
Toda la literatura de A.A. de uso en Cuba está aprobada por la World Service y la Conferencia Mexicana, pues Cuba no tiene autorización ni condiciones en estos años para reproducir la literatura de A.A. Las gestiones editoriales y de impresión en el país se reducen a boletines, autodiagnósticos y productos especiales creados por la corporación de Sobriedad Sin Fin.
Es importante en este sentido el trabajo realizado en estos años respecto al Manual de Servicios de A.A. en Cuba, por cuanto este es un material que requiere adecuaciones a las características y posibilidades de desarrollo de la estructura de A.A. en cada lugar. Es bueno recordar que decía Bill en una de sus últimas cartas: “El futuro de nuestra agrupación dependerá en gran medida de nuestra habilidad para dar vida a nuestros doce conceptos, a pesar del entorno cambiante de las sociedades en las que nos movemos”.
En Cuba se utilizaron los Manuales de Servicios de México y Estados Unidos durante los primeros años de funcionamiento de la comunidad, pero ya la II Conferencia cubana de diciembre de 2001 acordó trabajar en la confección del Manual de Servicios sobre la base de hacer adecuaciones al que en esos momentos se utilizaba en México, para lo cual se pediría ayuda a la Central Mexicana.
De esta manera el primer manual con las adecuaciones necesarias para Cuba se editó e imprimió en México con validez para el período 2003-2008. El mismo procedimiento, con nuevas adecuaciones, se utilizó en períodos sucesivos de elaboración de nuevos manuales aprobados por la Conferencia Cubana, hasta el 2015, en que se aprueba un Manual de Servicios que por primera vez se imprime en Cuba.