La idea de “vivir un plan de 24 horas” se aplica primordialmente a la vida emocional del individuo. Desde el punto de vista emocional, no debemos vivir en el ayer, ni en el mañana.
COMO LO VE BILL, p. 284
Un Año Nuevo: 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8,760 horas, 525,600 minutos —una ocasión de considerar direcciones, objetivos y acciones. Tengo que hacer algunos planes para vivir una vida normal, pero también tengo que vivir emocionalmente dentro de un marco de veinticuatro horas, porque así no tengo que hacer resoluciones de Año Nuevo. Puedo hacer de cada día un día de Año Nuevo. Puedo decidir, “Hoy haré esto… Hoy haré aquello…”. Cada día puedo medir mi vida y tratar de hacerlo un poquito mejor, decidir seguir la voluntad de Dios y hacer un esfuerzo para poner en acción los principios de nuestro programa de A.A.
El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 515
La Tradición Doce llegó a ser importante en los primeros días de mi sobriedad y, junto con los Doce Pasos, continúa siendo necesaria para mi recuperación. Después de unirme a la Comunidad me dí cuenta de que tenía problemas de personalidad, así que, cuando lo oí por primera vez, el mensaje de la Tradición estaba muy claro: existe una manera inmediata para, conjuntamente con otros, hacer frente a mi alcoholismo y sus acompañantes, la ira y las actitudes defensivas y ofensivas. Consideré la Tradición Doce como un gran desinflador del ego; me alivió de mi ira y me dio la oportunidad de utilizar los principios del programa. Todos los Pasos, y esta Tradición en particular, me han guiado por décadas de sobriedad continua. Estoy agradecido a aquellos que estaban aquí cuando yo los necesitaba.
… por eso, la alegría del buen vivir es el tema del Duodécimo Paso de A.A.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 122
A.A. es un programa alegre. Aun así, de vez en cuando me resisto a dar los pasos necesarios para progresar y me encuentro rehusando tomar las medidas que podrían brindarme la alegría que tanto deseo. No me resistiría si aquellas acciones no tocaran algún aspecto vulnerable de mi vida, una parte que necesita esperanza y satisfacción. Repetidas experiencias de alegría tienden a suavizar las duras aristas exteriores de mi ego. Ahí reside el poder de la alegría para ayudar a todos los miembros de A.A.
En A.A., nuestro objetivo no es únicamente la sobriedad — tratamos de hacernos nuevamente ciudadanos del mundo que una vez rechazamos, y que un día nos rechazó. Esta es la demostración final hacia la cual el trabajo de Paso Doce es el primer paso, pero no el último.
COMO LO VE BILL, p. 21
En inglés hay un refrán que dice “Suit up and show up”, que se puede traducir como, “Prepárate y preséntate”. Esta acción es tan importante que me gusta considerarla como mi máxima favorita. Cada día puedo optar por prepararme y presentarme, o no hacerlo. Presentarme a las reuniones es para mí empezar a sentirme parte de esa reunión, porque entonces puedo hacer lo que digo que haré. Puedo hablar con los recién llegados y puedo compartir mi experiencia; esto es lo que realmente significa credibilidad, honestidad y cortesía. Prepararme y presentarme son las acciones concretas que pongo en práctica en mi progresivo retorno a la vida normal.
“Más importante fue el descubrimiento de que serían los principios espirituales los que resolverían mis problemas”.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 42
Por medio del proceso de recuperación descrito en el Libro Grande, he llegado a darme cuenta de que las mismas instrucciones que dan resultado para mi alcoholismo, lo dan también para muchas otras cosas. Cada vez que me enojo o me siento frustrado, considero el asunto como una manifestación de mi problema principal, el alcoholismo. Mientras “camino” con mis Pasos, mi dificultad está resuelta generalmente mucho antes de haber llegado a la Doceava “sugerencia”, y aquellas dificultades que persisten son remediadas cuando me esfuerzo por llevar el mensaje a alguien. ¡Estos principios son los que resuelven mis problemas! Nunca he encontrado una excepción y he sido conducido a una manera de vivir que es gratificadora y útil.
Además, ¿cómo vamos a enfrentarnos con los aparentes fracasos o éxitos? ¿Podemos ahora aceptar y ajustarnos a cualquiera de ellos sin desesperación ni arrogancia? ¿Podemos aceptar la pobreza, la enfermedad, la soledad y la aflicción con valor y serenidad? ¿Podemos contentarnos, sin vacilar, con las satisfacciones más humildes, pero a veces más duraderas, cuando nos vemos privados de los logros más brillantes y espectaculares?
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 110
Después que encontré a A.A. y dejé de beber, tardé algún tiempo en entender por qué el Primer Paso contiene dos partes; mi impotencia ante el alcohol y la ingobernabilidad de mi vida. De la misma manera, por mucho tiempo yo creía que para estar acorde con los Doce Pasos, me bastaba “llevar este mensaje a los alcohólicos”. Esto era apresurar las cosas. Me estaba olvidando de que había un total de Doce Pasos y además que el Duodécimo Paso tenía más de una parte. Por fin me di cuenta de que para mí era necesario “practicar estos principios” en todos los aspectos de mi vida. Al practicar completamente todos los Doce Pasos, no solamente me mantengo sobrio y ayudo a otro a lograr la sobriedad, sino que también transformo mis dificultades con la vida en una alegría de vivir.
Cada día es un día en el que tenemos que llevar la visión de la voluntad de Dios a todos nuestros actos: “Cómo puedo servirte mejor; hágase Tu Voluntad (no la mía)”.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 85
Yo leo estas frases todas las mañanas para empezar mi día, porque es un constante recordatorio de “practicar estos principios en todos mis asuntos”. Cuando mantengo la voluntad de Dios en el primer plano de mis pensamientos, puedo hacer lo que debo estar haciendo, y eso me pone en paz con la vida, conmigo y con Dios.
Hemos llegado al convencimiento de que Él quisiera que tuviéramos la cabeza con Él en las nubes, pero que nuestros pies deben estar firmemente plantados en la tierra. Aquí es donde están nuestros compañeros de viaje y donde tiene que realizarse nuestro trabajo. Estas son nuestras realidades. No hemos encontrado nada incompatible entre una poderosa experiencia espiritual y una vida de sana y feliz utilidad.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 130
Todas las oraciones y meditaciones del mundo no me ayudarán a menos que estén acompañadas de la acción. Practicar los principios en todos mis asuntos me muestra el cuidado que tiene Dios en todos los aspectos de mi vida. Dios aparece en mi mundo cuando yo me hago a un lado y permito que entre Él.
Nuestro Duodécimo Paso —llevar el mensaje— es el servicio básico que presta la Comunidad de A.A.; es nuestro principal objetivo y la razón primordial de nuestra existencia.
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 160
Doy gracias a Dios por aquellos que llegaron antes que yo, aquellos que me dijeron que no olvidara los Tres Legados: Recuperación, Unidad y Servicio. En mi grupo base hay un cartel que describe los Tres Legados así: “Toma un banquillo de tres patas y trata de balancearlo en una pata, o aun en dos. Nuestros Tres Legados deben permanecer intactos. En Recuperación, nos quedamos sobrios juntos; en Unidad, trabajamos juntos por el bien de nuestros Pasos y nuestras Tradiciones; y en Servicio — damos a otros gratuitamente lo que se nos ha dado”.
Uno de los mejores regalos de mi vida ha sido saber que yo no tendré mensaje que dar a menos que me recupere en Unidad con los principios de A.A.
Las formas en que nuestros alcohólicos “dignos” a veces han tratado de juzgar a los “menos respetables” son, en retrospectiva, algo absurdas. Imagínate, si puedes, un alcohólico juzgando a otro.
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 37
¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Cuando entré en la Comunidad, descubrí que todos me gustaban. Después de todo, A.A. me iba a ayudar a vivir una vida mejor sin alcohol. La realidad era que a mí no me podrían gustar todos y tampoco yo a ellos. A medida que me he desarrollado en la Comunidad, he aprendido a amar a todos solamente por haber escuchado lo que ellos tenían que decir. Esa persona allá, o ésta aquí, puede ser la que Dios ha elegido para darme el mensaje que necesito hoy. Siempre debo recordar anteponer los principios a las personalidades.
La idea de “vivir un plan de 24 horas” se aplica primordialmente a la vida emocional del individuo. Desde el punto de vista emocional, no debemos vivir en el ayer, ni en el mañana.
COMO LO VE BILL, p. 284
Un Año Nuevo: 12 meses, 52 semanas, 365 días, 8,760 horas, 525,600 minutos —una ocasión de considerar direcciones, objetivos y acciones. Tengo que hacer algunos planes para vivir una vida normal, pero también tengo que vivir emocionalmente dentro de un marco de veinticuatro horas, porque así no tengo que hacer resoluciones de Año Nuevo. Puedo hacer de cada día un día de Año Nuevo. Puedo decidir, “Hoy haré esto… Hoy haré aquello…”. Cada día puedo medir mi vida y tratar de hacerlo un poquito mejor, decidir seguir la voluntad de Dios y hacer un esfuerzo para poner en acción los principios de nuestro programa de A.A.
El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones, recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 515
La Tradición Doce llegó a ser importante en los primeros días de mi sobriedad y, junto con los Doce Pasos, continúa siendo necesaria para mi recuperación. Después de unirme a la Comunidad me dí cuenta de que tenía problemas de personalidad, así que, cuando lo oí por primera vez, el mensaje de la Tradición estaba muy claro: existe una manera inmediata para, conjuntamente con otros, hacer frente a mi alcoholismo y sus acompañantes, la ira y las actitudes defensivas y ofensivas. Consideré la Tradición Doce como un gran desinflador del ego; me alivió de mi ira y me dio la oportunidad de utilizar los principios del programa. Todos los Pasos, y esta Tradición en particular, me han guiado por décadas de sobriedad continua. Estoy agradecido a aquellos que estaban aquí cuando yo los necesitaba.
… por eso, la alegría del buen vivir es el tema del Duodécimo Paso de A.A.
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 122
A.A. es un programa alegre. Aun así, de vez en cuando me resisto a dar los pasos necesarios para progresar y me encuentro rehusando tomar las medidas que podrían brindarme la alegría que tanto deseo. No me resistiría si aquellas acciones no tocaran algún aspecto vulnerable de mi vida, una parte que necesita esperanza y satisfacción. Repetidas experiencias de alegría tienden a suavizar las duras aristas exteriores de mi ego. Ahí reside el poder de la alegría para ayudar a todos los miembros de A.A.
En A.A., nuestro objetivo no es únicamente la sobriedad — tratamos de hacernos nuevamente ciudadanos del mundo que una vez rechazamos, y que un día nos rechazó. Esta es la demostración final hacia la cual el trabajo de Paso Doce es el primer paso, pero no el último.
COMO LO VE BILL, p. 21
En inglés hay un refrán que dice “Suit up and show up”, que se puede traducir como, “Prepárate y preséntate”. Esta acción es tan importante que me gusta considerarla como mi máxima favorita. Cada día puedo optar por prepararme y presentarme, o no hacerlo. Presentarme a las reuniones es para mí empezar a sentirme parte de esa reunión, porque entonces puedo hacer lo que digo que haré. Puedo hablar con los recién llegados y puedo compartir mi experiencia; esto es lo que realmente significa credibilidad, honestidad y cortesía. Prepararme y presentarme son las acciones concretas que pongo en práctica en mi progresivo retorno a la vida normal.
“Más importante fue el descubrimiento de que serían los principios espirituales los que resolverían mis problemas”.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 42
Por medio del proceso de recuperación descrito en el Libro Grande, he llegado a darme cuenta de que las mismas instrucciones que dan resultado para mi alcoholismo, lo dan también para muchas otras cosas. Cada vez que me enojo o me siento frustrado, considero el asunto como una manifestación de mi problema principal, el alcoholismo. Mientras “camino” con mis Pasos, mi dificultad está resuelta generalmente mucho antes de haber llegado a la Doceava “sugerencia”, y aquellas dificultades que persisten son remediadas cuando me esfuerzo por llevar el mensaje a alguien. ¡Estos principios son los que resuelven mis problemas! Nunca he encontrado una excepción y he sido conducido a una manera de vivir que es gratificadora y útil.
Además, ¿cómo vamos a enfrentarnos con los aparentes fracasos o éxitos? ¿Podemos ahora aceptar y ajustarnos a cualquiera de ellos sin desesperación ni arrogancia? ¿Podemos aceptar la pobreza, la enfermedad, la soledad y la aflicción con valor y serenidad? ¿Podemos contentarnos, sin vacilar, con las satisfacciones más humildes, pero a veces más duraderas, cuando nos vemos privados de los logros más brillantes y espectaculares?
DOCE PASOS Y DOCE TRADICIONES, p. 110
Después que encontré a A.A. y dejé de beber, tardé algún tiempo en entender por qué el Primer Paso contiene dos partes; mi impotencia ante el alcohol y la ingobernabilidad de mi vida. De la misma manera, por mucho tiempo yo creía que para estar acorde con los Doce Pasos, me bastaba “llevar este mensaje a los alcohólicos”. Esto era apresurar las cosas. Me estaba olvidando de que había un total de Doce Pasos y además que el Duodécimo Paso tenía más de una parte. Por fin me di cuenta de que para mí era necesario “practicar estos principios” en todos los aspectos de mi vida. Al practicar completamente todos los Doce Pasos, no solamente me mantengo sobrio y ayudo a otro a lograr la sobriedad, sino que también transformo mis dificultades con la vida en una alegría de vivir.
Cada día es un día en el que tenemos que llevar la visión de la voluntad de Dios a todos nuestros actos: “Cómo puedo servirte mejor; hágase Tu Voluntad (no la mía)”.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 85
Yo leo estas frases todas las mañanas para empezar mi día, porque es un constante recordatorio de “practicar estos principios en todos mis asuntos”. Cuando mantengo la voluntad de Dios en el primer plano de mis pensamientos, puedo hacer lo que debo estar haciendo, y eso me pone en paz con la vida, conmigo y con Dios.
Hemos llegado al convencimiento de que Él quisiera que tuviéramos la cabeza con Él en las nubes, pero que nuestros pies deben estar firmemente plantados en la tierra. Aquí es donde están nuestros compañeros de viaje y donde tiene que realizarse nuestro trabajo. Estas son nuestras realidades. No hemos encontrado nada incompatible entre una poderosa experiencia espiritual y una vida de sana y feliz utilidad.
ALCOHÓLICOS ANÓNIMOS, p. 130
Todas las oraciones y meditaciones del mundo no me ayudarán a menos que estén acompañadas de la acción. Practicar los principios en todos mis asuntos me muestra el cuidado que tiene Dios en todos los aspectos de mi vida. Dios aparece en mi mundo cuando yo me hago a un lado y permito que entre Él.
Nuestro Duodécimo Paso —llevar el mensaje— es el servicio básico que presta la Comunidad de A.A.; es nuestro principal objetivo y la razón primordial de nuestra existencia.
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 160
Doy gracias a Dios por aquellos que llegaron antes que yo, aquellos que me dijeron que no olvidara los Tres Legados: Recuperación, Unidad y Servicio. En mi grupo base hay un cartel que describe los Tres Legados así: “Toma un banquillo de tres patas y trata de balancearlo en una pata, o aun en dos. Nuestros Tres Legados deben permanecer intactos. En Recuperación, nos quedamos sobrios juntos; en Unidad, trabajamos juntos por el bien de nuestros Pasos y nuestras Tradiciones; y en Servicio — damos a otros gratuitamente lo que se nos ha dado”.
Uno de los mejores regalos de mi vida ha sido saber que yo no tendré mensaje que dar a menos que me recupere en Unidad con los principios de A.A.
Las formas en que nuestros alcohólicos “dignos” a veces han tratado de juzgar a los “menos respetables” son, en retrospectiva, algo absurdas. Imagínate, si puedes, un alcohólico juzgando a otro.
EL LENGUAJE DEL CORAZÓN, p. 37
¿Quién soy yo para juzgar a nadie? Cuando entré en la Comunidad, descubrí que todos me gustaban. Después de todo, A.A. me iba a ayudar a vivir una vida mejor sin alcohol. La realidad era que a mí no me podrían gustar todos y tampoco yo a ellos. A medida que me he desarrollado en la Comunidad, he aprendido a amar a todos solamente por haber escuchado lo que ellos tenían que decir. Esa persona allá, o ésta aquí, puede ser la que Dios ha elegido para darme el mensaje que necesito hoy. Siempre debo recordar anteponer los principios a las personalidades.
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